De Kuala Lumpur a Langkawi – 2da parte

De Cameron Highlands a Penang

Unas de las sensaciones de viajar tanto tiempo es la de cansancio y una de las contradicciones es sentirlo pero no querer parar ni dejar de conocer más y más sitios… por ello una las islas que íbamos a dejar sin visitar era Penang. Convencidos de que podríamos hacer Cameron Highlands – Langkawi de un solo tirón, habíamos descartado pasar por la histórica ciudad de Georgetown, Patrimonio de la Humanidad.

Pero sucedió que no hay conexión directa de Tanah Rata a Langkawi. Por el contrario, había que hacer varios cambio de bus, ferry y varias horas de viaje por lo que luego de varias horas de búsqueda, fue inevitable el cambio de opinión.

El viaje de Tanah Rata a Butterworth (puerto de donde sale el ferry) demora unas 4 horas con parada en Ipoh incluida. Se llega a la estación de autobuses y hay que seguir durante unos 15 minutos caminando. Los letreros que están en un inglés correcto hasta la estación de ferry (también un shuttle gratis para evitar la caminata). De Butterworth a Georgetown el viaje dura unos 20 minutos en grandes “balsas” con coches y motitos incluidas. Iguales a las venecianas. Desembarcamos y nos dispusimos a buscar alojamiento. Una gran oferta de todos los tipos, caminamos… preguntamos pero el calor y la hora de comer estaban ya apretando… y Pedro exigía upa, asique tiramos de booking.com y sus recomendaciones. Luego de un rato, por fin teníamos donde alojarnos… Pedro llegó completamente dormido.

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La decisión fue acertada. Georgetown merece la pena varios días. En una ciudad vibrante, llena de edificios antiguos que revelan un pasado imperial. Hacemos el paseo obligado por la costa del mar, el Town Hall y los coloniales edificios que lo acompañan… luego buscando los famosos graffitis que son el resultado del proyecto  “Mirrors George Town” para convertir las calles de Georgetown en una galería de arte al aire libre, puedes seguir un plano o simplemente encontrarlos mientras exploras la ciudad.

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Nosotros decidimos la segunda opción… en el camino nos topamos inevitablemente con los barrios Chino e Indio ( Little india). Todo se mezcla en una combinación de colores y aromas. Comidas chinas en una esquina, se encuentran con negocios indios de ropa… Templos Budistas e Hinduistas son vecinos y se respetan. Georgetown nos sorprendió como uno de esos lugares que no se sabe bien en qué lugar del mundo estamos parados. Al juzgar por una calle, podría ser una ciudad Inglesa; pero al girar la esquina podría ser una ciudad en China, y caminando una o dos calles más, podríamos estar en la India. Es maravilloso!!!

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Y tiene un ingrediente sonoro que la hace aún más especial… el sonido de los cuervos! Hay miles! Por todos lados!

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Los parques siguen siendo la mayor atracción para Pedro

Un detalle no menor es que teníamos que comprar algunos juguetitos… ya que olvidamos la mochila de “Mickey” en el autobús, por lo que Pedro entraba y salía de las tiendas en busca de los preciados elementos y dejando en cada puesto alguna sonrisa. Nos topamos con la una hermosa familia de Mallorca que también están viajando por el mundo… con tres…si si.. tres hijos! Esa calle se transformó en la “del barrio” los niños se dispusieron a correr, saltar, jugar… y hablar!!!! Pedro eufórico pudiendo comunicarse fluidamente… Los papás nos enredamos en una interesante charla… en la que descubrimos las bases del “UNSCHOOLING” también conocido como Homeschooling. Podríamos haber estado horas hablando, pero había que seguir camino, asique con Pedro a los gritos de “no quiero que se vallan” nos despedimos con la promesa de vernos en Nueva Zelanda, su próximo destino.

De Penang a Langkawi

Existen varios ferries directos desde una isla a otra. El viaje dura unas 3 horas. Los horarios de los ferries son 8:15, 8:30 y 14 hs. Nosotros decidimos salir en el primero y mas económico y además no teníamos claro donde nos alojaríamos… llegar temprano ayuda!…Pagamos 70 RM (15€) cada uno y Pedrito unos 25 RM (5€)

Habíamos leído que según el estado del mar el ferry suele moverse bastante. Por suerte nos tocó un mar calmo, con lo cual no tuvimos ningún inconveniente estomacal.. debemos decir que fue un viaje ameno, conocimos a Laura y Marcelo, argentinos residentes en Alemania con quien compartimos charlas de aquí y de allá. Qué lindo es escuchar de repente: “De donde son?”, con el acento argentino inconfundible. Signo de que comenzará un intercambio de horas.

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Llegar a la isla oficialmente conocida como «Langkawi, la joya de Kedah» y una de las más famosas significa desembarcar en un gran centro comercial… y si bien no compramos nada nunca, a veces nos alivia el hecho de saber que aquí será todo mas fácil.   Nos sentamos en un Starbucks con wi-fi para la búsqueda de hotel mientras desayunamos. Está claro que esta isla está mejor preparada para recibir a los turistas internacionales, por así decirlo.

La oferta de alojamiento es mucha y variada, nosotros teníamos claro que necesitábamos pasar unos días tranquilos y lo más cerca de una bonita playa… Una hora más tarde nos encontrábamos en un taxi que nos llevaba hasta el norte de la isla, a Tanjung Rhu Beach, a unos 30 y pocos Km… donde se encontraba nuestro pequeño paraíso.

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Aquí debemos reconocer que el presupuesto se nos fue de las manos un poco, pero teníamos ganas de estar en un lugarcito lindo y con todas las comodidades. Encontramos mediante Agoda.com unos bungalows, en un complejo aun en construcción pero con unos 8 bungalows terminados a estrenar: El Labu Labi Recidence Resort. Abrir la puerta del bungalow y ver la playa y el mar o sacarse la arena de los pies con un cubo de agua antes de entrar… Eso era lo que estábamos buscando!!

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Las playas del norte de la isla son de sueño, de revista, son playas extensas de arena fina, agua azul verdosa y cálida, en frente unas islas de rocas bañadas de una verde vegetación que nos regalan sus siluetas en los atardeceres de fuego.

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Los siguientes días no dedicamos a jugar, tocar la improvisada batería, caminar de punta a punta por la orilla del mar mientras recogíamos caracoles y piedras… ver a los pescadores al amanecer … gracias a los horarios de Pedro. (Grrrrr!!!).

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Baterista playero

Al lado teníamos el Scarborough Fish n Chips que ofrecía platos “occidentales” y variedad de frías cervezas… que más podíamos pedir!

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También teníamos el espectáculo de los deportes acuáticos que ofrecían cerca de los resorts de lujo que allí se encuentran, como el Four Seasons, a 1 km de nuestro alojamiento… seguramente por esto es muy frecuente ver parejas del golfo pérsico, seguramente de los Emiratos o Arabia Saudí y lo comentamos porque debo decir que me resultó muy curioso ver a las mujeres hacer jet sky con sus largos vestido negro hasta los pies y sus Niqab también negro, que sólo permite ver sus ojos!

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Curiosidades aparte y si bien no estábamos para muchas excursiones, decidimos interrumpir la paz para conocer un poco el lugar. Una excursión muy recomendable es la del Kilim Geopark que consiste en un paseo en barco por los Manglares ( Un bosques de arboles que crecen en el agua llamados “mangles” con raíces como jaulas que se van entrelazando y formando “islas” ). Contratamos un barco compartido con Laura y Marcelo durante 2 horas por unos 250 RM (54€).

Pero la aventura comenzó antes cuando Pedro, por primera vez, se monta en una moto y recorre los 3 km hasta la playa desde donde salía nuestro barco. Una vez más transgredimos toda regla, toda ley hasta entonces seguida a rajatabla. Nos subimos a la motito con Pedro al medio… una locura que no hubiésemos hecho en ninguna otra parte ni situación…

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Ya navegando en los ríos entre manglares hay diferentes paradas: una para ver el espectáculo de las águilas (símbolo de la isla) volando en círculos a la espera de su presa, otra es para ver los monitos… que atención! Si le vas a dar de comer que sea lejos de la costa ya que en nuestro caso se produjo un instantáneo abordaje que nos dejó a todos fuera de juego.

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Por el pánico sólo pudimos sacar esta foto!!

Solo recuerdo las caras de pánico mientras los simpáticos animalitos arrasaban con todo lo que había a nuestro alrededor e incluso en las mochilas! Hasta que el “capitán” reaccionó y a latigazos de trapo los espantó! Pasado el susto y sin merienda para Pedro continuamos el paseo hasta la Fish Farm, donde puedes ver, comprar y comer diferentes especies de pescados.

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Fish Farm

Finalmente seguimos hasta la Cueva de los murciélagos, que mediante el pago de 1 RM y el alquiler de una linterna (o la de tu móvil) y una pasarelas, puedes pasearte mientras los mamíferos voladores descansan en los techos a la espera del ocaso… una experiencia con algún resquemor… pero interesante.

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Saliendo de los manglares y ya con velocidad crucero las vistas de las playas vírgenes, las pequeñas islas y la costa selvática entre las paredes de rocas bañadas por el mar, hacen del deleite de cualquiera que aprecie la generosidad de la naturaleza… un paraíso…

Comimos con la arena en los pies junto a nuestros nuevos amigos y la amenaza de nubes negras y truenos nos adelanto el regreso a “casa”. Pasada la tormenta, como dicen, vino la calma y nos regaló un hermoso atardecer.

 

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Momento ideal para un poco de yoga

Superada la barrera mental de la relación Pedro-Moto (le encantó!), alquilamos una para nosotros el día siguiente y nos fuimos a la Villa Oriental donde se encuentra el “Panorama Langkawi”, un complejo turístico y centro comercial desde donde sale el “cable car”, teleférico, que sube hasta la cima de una de las montañas más antiguas del mundo! (550 millones de años de antigüedad!).

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Por unos 35 RM/pers. (7€) se puede acceder a sus dos tramos. En la cima también se puede caminar por un puente colgante ( +10RM) que además de generar mucho respeto, nos regala una vista panorámica maravillosa de casi toda la isla con sus playas y varias de las 104 islas que forman el archipiélago… incluso Tailandia que esta a pocos kilómetros.

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Ya puestos a conocer una noche la dedicamos al Night Market, donde hay muchos puestos de comidas y venta de cositas, normalmente son muy locales y con buen ambiente.

En busca de algo de “Marcha” una noche nos fuimos a la turística y abarrotada Kampung Lubok Buaya (o Pantai Cenang), donde recorrimos su calle principal llena de restaurantes y tiendas, pasamos un buen rato y regresamos a nuestro oasis de tranquilidad.. .para seguir disfrutando.

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Claro que decidimos quedarnos un par de días mas de lo previsto. Pero como todo tiene un fín, llegó el día de seguir caminando. En este caso es hora de cambiar de país.

Nos vamos a la gran Megapolis, ciudad estado. Cambiaremos radicalmente de escenario… volamos con Tigerair muy temprano por la mañana directamente a Singapour…

NOTA: Gracias por viajar con nosotros! Nos vemos allí!

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